Thursday, November 29, 2007

XC Open Carpintería: Vuelo 218 km

El jueves 22 estaba por cuestiones de laburo en Córdoba (aclaro para desmentir las infundadas acusaciones de Mr. De Alejandro); y decido quedarme allí para viajar a Merlo al día siguiente junto con Martín Utrera.


Pasamos el viernes por La Cumbre, donde Martín tenía que revisar su Omega que había conocido íntimamente los árboles de la zona de Altas Cumbres, y aprovechamos la visita al Aeroatelier para luego ir a deglutir unos spaguettis en el Gavilán Patas Largas con el Marcos. Estaban también allí el Mariano y el Ferchu, que se pasaron al gremio de la UOCRA, y relajaban los músculos luego de haberlo dado un rato al martillo neumático rompiendo piedras en el despegue, que parece quedará como cancha de bochas.


Darío me obsequia de postre con la gorra de la suerte y partimos a Merlo nomás.


Luego de un sábado ventoso con vuelos de última hora, y de un domingo bueno para muchos, pero en el cual yo me voy sólo como perro malo por el llano directo a Concarán para terminar aterrizado en un trigal seco, y luego encima bancarme la derrota de Boca en la GNC de la ruta 148, llega el controvertido lunes.


Cuando llego al despegue estaba de atrás, después de haber estado enfrentado desde temprano según acusaba el telescopio de Luis y Gaby. Oreja me pide que lo ayude con el briefing en inglés, y apenas termina salgo corriendo a armar el equipo ya que la experiencia dice que en la pelea del NE contra el NO, gana habitualmente el NE. Y en ese momento estaba en esos islotes de cero viento y de contínuas dadas vuelta.


Termino de preparame y sólo falta el protector solar, pero enfrenta, sale el Hacha, y yo descarto el protector, casco, guantes y al aire. La primer térmica en la de servicio del norte es movidita y yo pienso "este cachengue del noreste no me gusta demasiado".


Luego de hacerle casi 800 mts al despegue tiramos la transición pero al acercarnos a Los Molles cada vez me gusta menos volar cerca de la ladera y le sugiero al Hacha salir por el valle.


Así que partimos en un camino similar al que yo había hecho el día anterior, pero esta vez de a dos, y esquivando sabiamente ese engañoso trigal (en realidad funciona bien, lo que pasa que el ciclo el domingo entró cuando yo tenía 10 mts del piso)


Las primeras térmicas nos dejan un techo de apenas 1000 sobre el piso, pero se va bien.


Decidimos ir por el medio de las dos rutas, directo al Morro, total es todo zona de campos y tengo la obsesión de volar por encima del morro, antiguo volcán con su cráter ahora cubierto de verde.

Llegando a las Loma de Tilisarao, que no es un country de onda sino unas serrilladas bajas ubicadas al este de dicho pueblo, nos avisan por radio que la manga se cancela, entonces ya no quedan dudas y seguimos por el mismo camino ya que si no el Hacha debería haber tirado al este para hacer Punilla. Ya empieza a haber diablillos al alcance de planeo. Poco después pasar esa zona nos separamos por primera vez y yo quedo bajo y un poco adelante mientras veo que el Hacha sube como trompada. Me tiro hacia un potrero donde un diabillo estaba jugueteando y hago la primer salvada del día (~200 mts).


Se vuelve un termicón, que me catapulta arriba de los 3000 msnm y el Hacha ni lerdo ni perezoso se junta conmigo y de vuelta en equipo. Para este momento ya estábamos en contacto con el Rafa y Sergio Redondo que nos venían haciendo el rescate y aguante en tierra.

Un detalle sobre el equipo: al principio no había mucha altura pero a partir de que subíamos hasta 2500 msnm nos quedábamos esperando que el otro tire la transición. Yo le había dicho por radio al Hacha que tire el primero porque por la diferencia de velocidades de las velas yo lo alcanzaba rápido, mientras el pensaba que yo iba a tirar primero e ir zigzagueando para no separarnos. Así que nos pasamos gran parte del vuelo girando boludeces en el techo de la térmica y "puteandonos" mutuamente - Ehh maricón arrancá - Y para cuando ??, etc, etc.


Cuando el tiraba yo salía enseguida y nos juntábamos, pero cuando tiraba yo tenía que andar como borracho haciendo eses o nos separábamos. El tema de las velocidades me hizo acordar a un vuelo con el Ocote en Carlos Casares, remember Ocote ?


En fin, llega el momento de la segunda salvada, ya que de los más de 3000 quedamos bajos muy rápido y yo me equivoco en no ir hacia un diabillo que estaba al este nuestro. Pero en la búsqueda de la salvadora el equipo siempre funciona bien. Nos ponemos a 90° y hasta enfrentamos un poco mirando dos diabilllos paralelos que avanzaban hacia nosotros, pero yo calculo que no nos da la altura y me tiro viento de cola. Enseguida veo otro diablito entre los pastos cerca de un galpón y se ve que el Hacha tuvo la misma idea porque enganchamos por separado pero muy cerca uno del otro y a escasos 100 mts del piso.

Ese hermoso ascensor nos deja ya con la altura para empezar a disfrutar del Morro y pasamos relajados y sacando fotos por el borde este del mismo.



Pero despues del Morro el terreno empieza a bajar rápidamente y se lo ve más húmedo, así que dejamos algunos 0.5 ´s en el camino para encontrar algo consistente hasta llegar a a menos de 1000 del piso donde yo ya quiero girar cualquier cosa. Estamos algunos cientos de metros separados con el Hacha y girando ceros cada uno por su lado, hasta que él decide seguir buscando, yo me quedo aferrado a mi cerito roto y relojeándolo.
Finalmente se me arma y empiezo a subir bien mientras lo veo al Hacha condenado, y la sombra de la Ra se agranda. Me quedo solo para el resto del vuelo.

Pese a haber ganado 3000 msnm de vuelta, las condiciones no están como antes y lo siguiente que encuentro es débil y no pasa de 2300 y desde ahí sólo para abajo pese a haber intentado buscar algo en las hilachas de la única nube que hubo cerca en todo el vuelo hasta ese momento.

Cruzo mirando contrastes en el piso hacia la ruta 7 pero nada parece desprender, pese a tener montones de potenciales focos y disparadores: monte y potrero arado, monte raleado, calera y camiones entrando y saliendo, la propia ruta. Lo único que giro es algo desarmado justo cruzando la ruta pero que se acaba. Viento de cola me juego las últimas cartas. Me desprendo uno de los clips del carenado, medio cábala, medio en serio. Antes en el vuelo ya lo había hecho siguiendo la norma que cuando te abrigas mucho no subís, y cuando salís a volar en remerita te catapultan hasta el freezer. Acá es lo mismo: si te desprendés el carenado como queriendo buscar aterrizaje algo te lo va a impedir.
Y veo un diablito pero sé que es difícil que llegue. Me lo prendo de vuelta pensando en el frío, me lo desprendo nuevamente pensando en el golpe contra el piso y me la juego. Con 35 mts del piso encuentro el primer pelotazo del dust pero no lo giro bien. Miro hacia atrás, lo sigo y nuevamente pero esta vez lo atravieso entero y tampoco funciona. Antes había sólo campo abajo pero ahora el dust devil se acerca a una arboleda y una casa y sé que es un falta envido con un 23 y no de mano .... pero esta vez un giro entero en subida, y ya tengo aterrizaje atrás de la casa, y otro giro, y otro, y ya tengo vuelo de vuelta y subo contento mientras me ajusto el "cocoon".
Un humo grande me atrae pero llego con el ciclo apagándose y mientras hago números para ver si llego a Nueva Escocia despues de haberle dicho a los chicos estaba a 17 km encuentro una realmente buena, que no para, y no para, y no para hasta los 38000 msnm !!!

La mala es que pierdo contacto por radio. Aparentemente me quedé sin pack, pero el micrófono me engaña al prenderme la lucecita roja como si estuviera transmitiendo y yo pienso que será problema del handy de Rafa. Saco el celular pero no hay señal a esa altura y tampoco la habrá en el resto del vuelo.
El panorama es sensacional por la altura, pero me confirma lo que había visto en satelitales y mapas: tierra de nadie hacia adelante. Lo que llaman la travesía puntana. Sólo veo terreno que luego me enteraría serían pasturas con grandes dunas de arena salpidadas por doquier. No hay comunicación por radio y ellos deben pensar que me quedé por Nueva Escocia. Así que le doy para adelante nomás sabiendo que ya cayó el record local de San Luis.
Despues de una larga y hermosa transición, con algunos giros en el medio para alargarla, veo por fin un casco de estancia. Tengo la ruta del Paolo a mi derecha (la llamamos así porque Paolo torneaba ahí cuando esa ruta no estaba en los mapas), pero en toda mi transición no ví pasar un sólo vehículo, así que me aferro a la estancia.
Pero una termiquita empieza a ser mala consejera. Para colmo la estancia está justo a los 212 km del despegue, la misma distancia del vuelo de Quimilí. Así que me dejo derivar hasta los 218 km y 2000 msnm y tomo la decisión de volver al no ver nada muy civilizado hacia adelante.
No quiero que se preocupen buscándome y ahí debe haber algo con que comunicarse.
Acelerador a fondo y avanzo a 25 a 30 km/h y llego justito.
En la estancia se habían quedado sin teléfono por rayo de la tormenta de la semana pasada, pero por VHF logran comunicarse con otra estancia que lo llaman al Oreja que se comunica con el Rafa ... y todos avisados y el rescate en camino.
El encargado de la estancia, Gonzalo, es un persona muy piola con la cual nos quedamos conversando un rato largo, él aprendiendo algo sobre lo que es el parapente, y yo sobre la cría de ganado, la conservación del venado, la desertificación de las tierras mal utilizadas, la construcción del camino asfaltado, etc.
La estancia tiene unas 120.000 hectáreas que se reparten a ambos lados de la ruta y por decenas de kilómetros: con razón no se veía más nada, sólo algún puesto aislado.
Finalmente me encuentro con los muchachos y emprendemos el camino de vuelta.
Quiero agradecer especialmente a: Rafa y Sergio por el rescate, Hacha por el vuelo compartido y el posterior rescate, Oreja por estar siempre ahí, la organización entera del XC Open por apostar a un lugar con el cual tengo una relación de amor y odio de permanente dualidad. A Luis y Gaby por seguir bancando un hostel dedicado al vuelo y hacerlo excelentemente, además de disfrutar de la amistad. A Martín Utrera, al Hacha Alaniz, a Oreja y a Rafa, por las charlas y discusiones y todo el entusiasmo dedicado a los vuelos de cross. Al Gavilán Patas Largas por el obsequio de la gorra de la buena suerte. Al Vuelo Libre Hostel y al Oreja, Alejandra y cía, por festejar mi vuelo y brindar aunque yo haya llegado tarde para el asado y para los tragos :-(
Y que sigan los vuelos como este y tantos otros, que nos acercan a la esencia pura del deseo de volar y ver que hay más allá